Zulema Carranza

Nació en Soldini, un pequeño pueblo  cercano a Rosario. Allí vivió hasta los 12 años en los que se afincó en Rosario.

Cursó el secundario en la Escuela Normal nº 1 de Rosario donde egresó como maestra normal  nacional.  Ejerció la docencia durante varios años.

Posteriormente realizó estudios de Lengua y Literatura y asistió a varios talleres literarios en Rosario y Buenos Aires, siempre subyugada por la poesía que es su disfrute.

Era otoño,

solo bastaba cruzar el puente

el agua dulce

llegar a la orilla

a la flor azul

que ahora ocultan las sombras.

Le tiraba migas de pan a las palomas

y los ojos se le colgaban en cada gesto.

Después, cuando ellas se perdían en el cielo ocre

entraba a la casa y cerraba la puerta con sus alas.

Me quedo/

criatura imperturbable/

en la húmeda ceniza que

baila en el viento

su canción desnuda/

es mi memoria /

separo de mí esta ilusión

este terrón de dulzura

de los que venden

en las plazas cuando hay fiesta.

 

Me quedo/

calla la luz en las gotas del silencio/

vuelan pájaros/

¿ésta es mi libertad?/

encerrada

en un mantel de mediodía

no transitaré hacia el horizonte,

sólo huyo del reflejo

Me quedo/

relampaguen  las palabras/

en la frontera de la puerta….

Sucedió

 

Anochecía

Crucé la calle

y vi doblar por la esquina

mis pasos de zapato

sobre el asfalto

mis pasos

desolados

absurdos

mi corazón de lluvia en la garganta

tropezando con la gente

¿sería verdad?

…………………………………………………

sepultar las dudas

colocar un dedal  de angustia

en cada dedo.

En silencio

 

Alguien vio los cerros nevados

y cómo la blancura dormía al amanecer

Alguien caminó lívido y delirante

susurrando  como un sonámbulo.

Alguien  vio un rostro

 que sepultó el viento.