Susana Thénon

Nació en Buenos Aires en1935, fue una poetatraductora y fotógrafa.

La creación poética de Susana Thénon está marcada por dos aspectos centrales, primero la evolución de una temática en su poesía, desde el primer libro publicado hasta el último y segundo, el juego con el lenguaje, que desemboca en la imposibilidad del mismo.

En su primer libro, Edad sin tregua (1958), es posible visualizar el primer atisbo que marcaría su propuesta: el sujeto poético anegado del poema, una escritura desde lo marginal, donde para el hablante lírico resulta difícil encontrar un espacio en el texto donde asentarse y siempre se pronuncia desde la periferia. Algo similar ocurre en Habitante de la nada(1959), de hecho el título refiere a este hablante que no pertenece a ningún sitio, que se encuentra fuera del poema, desvanecido cada vez más. En De lugares extraños (1967), también tiene que ver con el sujeto extranjero dentro del poema, del lenguaje, un yo poético desarmándose a la vista del lector, y de cierta forma, con este libro cierra un ciclo en sus publicaciones y se mantiene silente respecto a la poesía, para dedicarse plenamente a la fotografía.

Es en 1984 cuando vuelve a publicar, Distancias es un texto que refleja todo el proceso de los tres libros anteriores, un desarme del lenguaje que se puede ver tanto temática como gráficamente en los poemas, poniendo en evidencia las carencias de éste y su imposibilidad de nombrar, las limitaciones de la palabra. Finalmente, donde revienta la idea latente de la destrucción del sujeto poético, es en su último libro Ova completa (1987), donde utiliza el yo poético como mecanismo risible en sus poemas, lo anula a través del uso de la ironía.

La obra de Susana Thénon cruza la inutilidad del lenguaje para representar la existencia misma, de ahí un sentimiento de soledad, de nunca poder asentar el yo, un yo que no alcanza y se desordena en su afán de representar la figura del hablante, que se diluye inevitablemente. Todo esto se reúne en los dos tomos de La morada imposible, libro póstumo que recorre toda la producción artística de Susana Thénon.

Thénon pertenece, junto con Juana Bignozzi (1937) y Alejandra Pizarnik (1936-1972), a la llamada generación del ’60. Herederas las tres de una tradición que dio lugar a diferentes corrientes en la poesía moderna, cada una con sus particularidades, comparten un marcado descontento con el mundo y responden de manera fuerte construyendo una poética del escarnio que las descoloca respecto de cualquier filiación posible, ya sea romántica, surrealista, o coloquialista.

Muere en Buenos Aires en 1991.


La antología 

¿tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en la Argentina becada
por la Putifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico
pero lo que importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión –aaah ¿cómo se dice?–
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?
porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no sólo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas

es una antología democrática
pero por favor no me traigas

ni sanas ni independientes

 

 

 


Canto nupcial

                                                      

Me he casado
me he casado conmigo
me he dado el sí
un sí que tardó años en llegar
años de sufrimientos indecibles
de llorar con la lluvia
de encerrarme en la pieza
porque yo -el gran amor de mi existencia-
no me llamaba
no me escribía
no me visitaba
y a veces
cuando juntaba yo el coraje de llamarme
para decirme: hola ¿estoy bien?
yo me hacía negar

llegué incluso a escribirme en una lista de clavos
a los que no quería conectarme
porque daban la lata
porque me perseguían
porque me acorralaban
porque me reventaban

al final ni disimulaba yo
cuando yo me requería

me daba a entender
finamente
que me tenía podrida

y una vez dejé de llamarme
y dejé de llamarme
y pasó tanto tiempo que me extrañé
entonces dije
¿cuánto hace que no me llamo?
añares
debe de hacer añares
y me llamé y atendí yo y no podía creerlo
porque aunque parezca mentira
no había cicatrizado
solo me había ido en sangre
entonces me dije: hola ¿soy yo?
soy yo, my dife, y añadí:
hae muchísimo que no sabemos nada
yo de mí ni mí de yo
¿quiero venir a casa?

sí, dije yo

y volvimos a encontrarnos
con paz

yo me sentía bien junto conmigo
igual que yo
que me sentía bien junto conmigo
y así
de un día para el otro
me casé y me casé
y estoy junto
y ni la muerte puede separarme