Roberto Juarroz

El poeta y ensayista argentino Roberto Juarroz, el creador de «Seis poemas sueltos», «Poesía vertical» y «Poesía y realidad», entre otras obras, nació en la provincia de Buenos Aires el 5 de octubre de 1925 y perdió la vida el 31 de marzo de 1995.

Tras graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, este joven que supo ser becario de la institución viajó a Francia con el objetivo de ampliar sus conocimientos en La Sorbona.

Al regresar a su tierra natal, Juarroz obtuvo el cargo de profesor titular en la prestigiosa institución universitaria donde había profundizado su amor por el mundo de las letras y, entre 1971 y 1984, trabajó allí como director del Departamento de Bibliotecología y Documentación.

A veces me parece...
 

A veces me parece...

A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie
En el centro de la fiesta
está el vacío
Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta.

 
Algún día encontraré una palabra...

 

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.

 

El corazón más plano de a tierra...

 

El corazón más plano de la tierra,
el corazón más seco,
me mostró su ternura.
y yo tuve vergüenza de la mía.

Tuve vergüenza de los himnos largos,
de las constelaciones derramadas,
de los gestos nupciales y espumosos,
de las escarapelas del amor,
de los amaneceres desplomados.

Y también tuve miedo.
Miedo de las palabras que no cantan,
miedo de las imágenes que sobran
cuando tanto ser falta,
miedo de los roedores que se baten
en la iglesia vacía,
miedo de las habitaciones bautismales
que se llenan de águilas.

El corazón más plano de la tierra
me hizo aprender el salto en el abismo
de una sola mirada.

Roberto Juarroz

El poeta y ensayista argentino Roberto Juarroz, el creador de «Seis poemas sueltos», «Poesía vertical» y «Poesía y realidad», entre otras obras, nació en la provincia de Buenos Aires el 5 de octubre de 1925 y perdió la vida el 31 de marzo de 1995.

Tras graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, este joven que supo ser becario de la institución viajó a Francia con el objetivo de ampliar sus conocimientos en La Sorbona.

Al regresar a su tierra natal, Juarroz obtuvo el cargo de profesor titular en la prestigiosa institución universitaria donde había profundizado su amor por el mundo de las letras y, entre 1971 y 1984, trabajó allí como director del Departamento de Bibliotecología y Documentación.

A veces me parece...

 

A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie
En el centro de la fiesta
está el vacío
Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta.

Algún día encontraré la palabra...

 

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.

La mano se extiende...

 

La mano se extiende,
pero a mitad de camino
a detiene una imagen.
Y se marcha entonces con ella,
no para poseerla
sino tan sólo para entrar en su juego.
La mano ha comenzado a enamorarse en el camino
y así la posesión y el don se le escapan.
La mano ha cambiado su destino
por un vuelo que no es el vuelo del pájaro,
sino un abandono a las mareas que no tienen costa
o a los desequilibrios de una sabiduría diferente.
La mano ha renunciado a su objeto
y ha adquirido el valor de su distracción.
La mano ha renunciado a salvarse.