Poemas en portuñol

Nubes de chuva

Cae el verde sibarita en picada

sonando viento de madera,

vou falando en signos musgobrillantes

húmedos, bioacústicos,

olhos cor de festa.

Vou falando en otra lengua

que el llanto tiene olor a ubre

recién amanecida no céu.

Arriba de la siesta una niña traviesa cruza el campo santo.

Achalai mi mama

el santo campo de árboles y pasto y trigo

y soja y vacas a la vera.

De veras mamita y creeme que sino lo callo.

Las ubres pellizcadas fuerte. De veras. A la vera y no tanto.

No céu no hay Cristo que aguante.

Vou mugiendo máma, mamita suave

achalay voy cambiando

a la vera como las vacas.

Ir al campo es inocente como el llanto sobre el canoso y celeste cielo.

Chuva é muitas nuvens ainda de manhã.

Achalay mi máma, achalay

Doblando ubres, retorciendo lombrices en la tierra.

Vou mugiendo máma, mamita suave y la lluvia es mi mañana

achalay que vou mutando.

Libre estoy de llegar con mi agua

cayendo de mis morritos llorosos de vaca.

Agua de chuva mamai! Que ay ay y ay

la mujer para adentro, cosita, cosa del campo

que hay mamai ubres mugiendo

y son clínicas del destierro, agujas y cuchillos blancos.

Blancos bien blancos entre el campo santo

cargado de verde azul, guiso celeste.

Soy mujer por elección armónica

mujer mugida en vacanadas de harto amor.

Mais coisas hay mamai, mais coisas

un holograma de mi yo vaca me mira en canastita debajo de los árboles

ay chalai ay mi máma.

Yo elijo ser vaca,

rumiando solita sola

con ganas de abrazarte dentro de mi ay mi dolor mai, tan grande

rumiando solita sola mai.

Mis lágrimas son grandes porque mis ojos

son nubes.

Pies de peces

Meu beim vou pasar 

é assim, é assim  

siniestro canto de la que no llega 

la arena y la espera 

duvida era que crea la ira  

mis pies, tus pies 

los peces que flotan  

 

É assim 

la red llena de brazas 

vou pasar 

¡Tempestade  

leva meu pé! 

nao teim lugar  

nao teim onda para alcançar

Queman los pies en la Hoguera de San Juan

hay tempestad

en el agua que trae peces 

bolas de sol 

Las descalzas se quedan

con el recuerdo del viento.