Mercedes Gómez de la Cruz

Publicó los libros de poemas: Soy fiestera (2006), 100 muñecas (2004) y Lo que huye (2003) Integra diversos volúmenes y antologías de poesía como Danke: Fanzines (Rosario, 2016),  Yo soñaba con comprarme una combi (Rosario, 2013) y Las 40. Poetas santafesinas 1922-1981 (Santa Fe, 2008), entre otras. Publicó su  poética reunida en formato ebook a través de Fiesta E-diciones (2016). Fundó junco y capulí, sello editorial donde se desarrolló como editora. Fue editora de la revista Viajeros de la Underwood. Miembro de la Cátedra Libre “Felipe Aldana” (UNR) desde su inicio hasta 2009. Ha colaborado en publicaciones como Anuario. Registro de acciones artísticas de Rosario y Revista Plebella, entre otras. Integra el volumen de relatos Nada que ver  (Córdoba, 2012). Fue Asesora Externa de Proyecto Last, Edición, Arte, Diseño y Gestión Cultural, México DF, desde 2010 hasta 2013. Integró el curaduría y programación del 24º Festival Internacional de Poesía de Rosario, 2016. Administra el weblog “andromedamil.blogspot.com” desde 2005.

Fotografía de Debora Tenenbaum Rucsica

De la razón al mito va el camino 
empedrado de estrellas. Y yo no bailo,
no. Danzo. Toda la música en castellano,
maravillosa lengua difícil de ritmar,
invita al culo al zarandeo. Ojos
devoradores de cadencias,
decadencias. Y yo,
sin miedo, sin cautela, incremento 
el sacudón, entusiasmada en el delay.

(Del libro Soy fiestera) 

 


lapso del silencio

                                                                                
sigilosamente se me creó 
el recuerdo de alimentar gallinas y pollos, 
degollar terneros. 

El campo es
lo que está 
entre una ciudad y otra, 
a los costados de la ruta.


el verde infinito

 

La revolución no va a estar en ningún soporte

No vas a poder quedarte en tu casa, amiga.

No vas a poder encender, conectar ni wasapear audios.

No vas a poder plancharte el pelo y quedar divina,

ni tomarte un licuado mientras se carga la aplicación,

porque la revolución no será televisada ni por internet.

 

La revolución no va a estar en ningún soporte.

 

La revolución no va a estar auspiciada por Revlon

en los cinco segundos del anuncio que solemos omitir en youtube.

La revolución no te va mostrar el gif del Papa

moviendo la cabeza al ritmo de Patti Smith.

 

La revolución no será televisada ni por internet.

La revolución no va a estar en ningún soporte.

 

 

La revolución no va a ser la película de la semana, y no la van a protagonizar Adam Sandler ni Griselda Siciliani ni Joaquín Furriel ni Julia Roberts.

La revolución no le va a dar seducción a tu sonrisa.

La revolución no te va a hacer olvidar tu celulitis.

La revolución no va a hacer que parezcas diez kilos más flaca,

porque la revolución no va a estar en ningún soporte, amiga.

No habrá fotos tuyas junto a Madonna

bailando con chongos o agradeciendo premios

o intentando parecer divertida en la entrevista del prime time.

TN no va a predecir el ganador de ningún partido ni a las 18:05 el escrutinio de 24 provincias.

 

La revolución no será televisada ni wasapeada.

La revolución no va a estar en ningún soporte.

 

 

No habrá imágenes de policías requisando pibes

en la repetición del flash informativo.

No habrá imágenes de mujeres

con gas pimienta en sus ojos y con flamantes traslados policiales.

No habrá cámara lenta ni naturaleza muerta ni

chicas bailando en minishorts, emancipadas de cualquier mirada,

maquilladas para la ocasión perfecta.

Ni topmodels devenidas actrices en “Los Ricos no piden permiso”

y series como “Ciega a citas” ya no van a estar en boca de todos,

y a nadie le va a importar si finalmente Susana se acuesta

con Facundo porque las mujeres

estaremos en las calles buscando un día mejor.

 

La revolución no será televisada ni wasapeada ni por internet.

La revolución no va a estar en ningún soporte.

 

 

No habrá un resumen de los mejores momentos en el noticiero de la medianoche,

ni imágenes de gordos bajando atriles del palco de la CGT

ni de Juliana sonándose los mocos,

ni de miles en tetas cantando contra la yuta.

No habrá banda de sonido compuesta por Lerner ni por Calle 13

ni va a salir a cantar Lady Gaga, ni Miss Bolivia,

ni León Gieco ni Roxana Carabajal.

 

La revolución no será televisada ni por internet.

La revolución no va a estar en ningún soporte.

 

 

La revolución no va a volver después de una pausa

sobre una gran tormenta o sobre las noticias de un tetazo o de una inundación.

No vas a tener que preocuparte ya por gérmenes y ni por bacterias en tu casa,

ni por un tigre en tu tanque, ni por tus pisos relucientes.

La revolución no te va a refrescar mejor con Coca-Cola.

La revolución no va a pasar el desafío de la blancura ni va a proteger tus axilas recién depiladas.

La revolución te va a poner al frente.

La revolución no va a ser televisada ni tuiteada ni wasapeada.

 

No va a estar en ningún soporte, no va a estar en ningún soporte.

 

La revolución no va a ser un reality, ni un stand up, ni una charla de TDX, amiga.

 

 

La revolución va a estar en vivo.

Calcifer

                                                                               

gesto
no mirada
rincón y punto
profundo corazón
lugar del Sí mismo


linterna
carbón

 

coloratura

la voz
su grano:
emotividad
identidad
tiempo. La voz como registro arqueológico
resuena   oscuro   paladar

luna y aire

luna azul de acuario
aire en el aire
arriba el mar
abajo el cielo