Julia Broguet

Nació en 1981 en Paraná, provincia de Entre Ríos. Se mudó a Rosario para estudiar Antropología en la Facultad de Humanidades y Artes (UNR), y desde entonces reside allí. Explora lenguajes estéticos para la difusión de investigaciones académicas ligadas a las culturas populares afroamericanas, sobre las que indaga en su doctorado. Baila y da clases en terciarios.

Foro del “XX Congreso de Aficionados a la Fonopsiquiatría” que se realiza año a año, cada enero, en el Salón Comunal de Santa Rosa de Calamuchita. Unos 50 asistentes. Disertación del Dr. Oliver, ya iniciada:

“Quisiera que entiendan que a Priscilla las palabras se le amontonan en su paladar, se le agolpan entre diente y diente. Y le salen desordenadas y en otro idioma. 

Es justo en su cavidad glótica, entre la laringe y el paladar donde la consonante rótica le produce esa vibración y los espirales que se descuelgan de su úvula acaban en un gorjeo. Más o menos así se la escucha a Priscilla cuando aparecen los síntomas. Oh! Disculpen, omití decir que Priscilla trabaja como traductora. Escuchen y, por favor, analicen…” (Prende un grabador)[1]:

Je suis Priscilla, pardon, Priscille, me llamo, Priscilla, disculpas… (Intenta corregirse, tartamudea) Excusez-moi… Pri… pri… pri… printemps… (Sorprendida, quizás espantada) Oh! Attend! Je ne voulais pas dire ça…. (Sin control y atropelladamente) pri-ma, pri-é, pri-sa, prin-temps… ohhh une autre fois… (Suspira agotada). Ça me deplais mais… quand s´imposse le francais,  la vida se pone rosa: coeurs battant et primaveras…

Primavera en francés on dit printemps. Le problema, repito, c´est que je ne peux pas parler de cette estación sans tomber mollement, con cadencia y cadera, au français… Peor, no puedo pronnoncer paroles d´amour sans decirlas en français. Je commence a sentir un fluido. Sí, me enerva, como sucede avec les fleurs et ses feuilles… Vous comprenez? Es una intravenosa francesa que se cuela por adentro y explota en mi boca. En un gesto.  

C`est ça…oui… oui… oui… Peut être sea el recuerdo d’ une professeur de francés de l´école. Virginia. Grosse… Vous comprenez ? Gorda… Mais ça ne se sent pas de la même manière… non? Pómulos rouge. Cheveux corto. Coloré. Amplias túnicas color pastel, prácticamente sin costuras, que presque, casi, por poco, à peu près… rozaban el suelo.

Ella entraba al salón de clases, lleno de adolescentes, como una fiancée pálida. Avec  la parsimonia que le daba son âge. Yo la veía entre nuages, con sus túnicas sedosas y su abundancia. Su exceso. Quand elle se souhaitez d´un film qui se llamaba « Hiroshima, mon amour » de Alain Resnais, recreaba el gesto que el hombre de la pareja protagonista le faisait  a la femme (Nota: En ese momento de nuestra conversación Priscilla toca su pómulo con el pulgar, lo desliza elegante. En efecto, se acaricia. Como Eiji a Emanuelle. Como Virginia a sí misma. Me pregunto: ¿Actuar el gesto, recordado dos veces, le permite experimentar el idilio de aquel romance franco-japonés?)[2].

Ça me déplace… Avant ça… ¿Abrazaba su locura o me burlaba, cruel, junto al resto de mis compañeros? Aujourd´hui je sens qu´ elle s´en fout de tous… Su ligereza de espíritu para ir de lo ridículo au magnifique no se correspondía con la chaire q´on voyait… (Fin de la grabación. Villa Esquiú, julio de 1994).

Silencio en el salón.

Los asistentes continúan tomando anotaciones.

El Dr. Oliver aguarda desde la tarima.

Priscilla observa desde el público.  

 

[1] Nota de la cronista: transcribo aquí la desgrabación de la cinta correspondiente al caso de Priscilla. Previa autorización del Dr. Oliver.

[2] Nota de la cronista: Textual. El Dr. Oliver introduce esta hipótesis en la transcripción de la entrevista.