Carlos Piccioni

Nació en Tostado (provincia de Santa Fe) en 1945. 

A fines de los años sesenta se radicó en Rosario, donde cursó la carrera de historia en la Universidad.

Colaboró en la revista El lagrimal trifurca y perteneció al grupo La cachimba. En 1987 obtuvo el premio José Pedroni y en 2000 el premio Felipe Aldana. 

Sus poemas integraron la antología La huella de los pájaros (1978).

Publicó los libros de poemas Las palabras de todos (1981)Paisaje (1983), El sueño de las lluvias (1984), Desde el agua y el aire (2000) y El confín de los sonidos (2012). 

Esa línea

 

A veces, sueño, que entrego

al lector,

esa línea

que él subraya

conmovido,

porque la siente cercana

a los latidos de su corazón

y al aullido de su inteligencia.

 

 

 


Calveyra

                                                      

                                         A Juan Carlos Coria y a Griselda Calveyra

Arnaldo,

como cuando

éramos chicos,

 

hagámoslo así

 

yo te cambio

las ciruelas, que me ofreció

William Carlos Williams,

 

por el budín

que compartiste con Rosa

 

en el camino de Mansilla

a  Buenos Aires.

 

Elba

Me contaron

Carla y Violeta

que fueron

a visitarte

a Ibarlucea.

 

Había, yo, olvidado

que te habías mezclado

con la tierra y el aire.

 

Me dijeron

también

que pudieron

compartir

        contigo,

la brisa y el sol

de esa tarde,

aun, con las estrellas apagadas.

 

 

 

La pensión de Angelita

De lentejas

             y tardanzas,

la pensión de Angelita

 

              aun en la brevedad

de los horarios,

por decirlo así

festejábamos la cuadratura de la mesa,

             y renegábamos de la dictadura de Onganía,

             de la basura

             ancestral de las dictaduras.

 

             Nos reunía también

             algún poema de Aldo, 

que, seguramente, se dispararía

en el tiempo,

             el nuestro, el tiempo de todos,

       de rubén, juan carlos, alfredo, alberto.

          

 

             Como enharinados textos vallejianos

             nos correspondía esa mesa, esa pensión,

             ese énfasis.